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HABLEMOS DE

Isabel de Castilla, la difícil vida de una futura reina

Isabel I
Recreación de la coronación de Isabel I en la iglesia de San Miguel.
Actualizado 27/01/2018 13:57:05
Sergio Ruíz

'La Católica' es uno de los personajes más conocidos de la historia de España y al igual que su hermanastro, Enrique IV, pasó una buena parte de su vida en Segovia. Isabel nació en Madrigal de las Altas Torres en 1451, pero con diez años fue llamada a la Corte y muchos de los momentos más importantes de su vida tuvieron a la ciudad como testigo

Isabel I es una de las reinas más conocidas de la historia de España y al igual que Enrique IV, guarda una gran relación con Segovia. Conocida como la ‘Católica’, afrontó grandes cambios políticos y es reconocida no sólo por su importante reinado, sino también porque algunos de sus actos marcaron el rumbo de España de los siglos posteriores.

Hoy en día, con un revisionismo creciente de personajes y hechos históricos, surgen dos grandes corrientes sobre la figura de la ‘Católica’. Por un lado, los que valoran a Isabel I como una reina capaz y con un excelente reinado salpicado por algunos puntos oscuros, y otra que reniega de sus méritos centrándose precisamente en las acciones menos amables de su reinado. Siempre es peligroso realizar un revisionismo de estas características sin atender al propio contexto de la época.

Este mes se abordará la figura de Isabel ‘la Católica’ en su periodo de princesa de Castilla y dos sucesos del principio de su reinado acaecidos en Segovia: su coronación y la conocida como Concordia de Segovia.

La presencia de la realeza se hizo casi constante en la ciudad durante el reinado de Enrique IV (predecesor y hermanastro de Isabel), aunque el Rey se veía obligado a realizar continuos desplazamientos por todo el reino y por tanto no podemos hablar de una corte permanente. Según las investigaciones, en muchas ocasiones el monarca viajaba sin la familia real y las crónicas muestran que los familiares solían residir en Segovia durante las largas ausencias de Enrique IV.

Isabel nació en Madrigal de las Altas Torres en 1451, actual provincia de Ávila, y pasó sus primeros años en la Corte itinerante de su padre, Juan II. Tras la muerte del monarca, Enrique IV sube al trono castellano y en una de sus primeras decisiones decide enviar a sus dos hermanastros con su madre, Isabel de Portugal, a Arévalo. Según las crónicas, Isabel vivirá allí varios años con gran austeridad con su hermano y su madre, años de felicidad que se resquebrajan por la enfermedad mental que padecerá su madre y por la llamada de nuevo a la Corte en 1461 de Enrique IV, que al no conseguir descendencia decide llamar a sus hermanastros por ser los siguientes en la línea sucesoria.

En este momento se puede empezar a hablar de estrecha relación entre Isabel y Segovia, con su llegada a la Corte a la edad de diez años. La futura reina tuvo que residir en estos primeros años en el Alcázar y en otros palacios de la realeza como el de San Antonio el Real, ya que por aquellos años el actual Palacio de San Martín, también conocido como Palacio de Enrique IV, no estaba en pie.

Las crónicas detallan que después de construirse el Palacio de San Martín, este será la residencia habitual de Isabel, y se demuestra por el gran número de eventos históricos que se sabe que sucedieron mientras la futura reina estaba entre sus muros.

Una vez muerto su hermano Alfonso durante la guerra civil de Castilla, Isabel pasará de secundaria a protagonista en la disputa de la sucesión con la princesa Juana, ilegítima para muchos miembros de la nobleza por la supuesta impotencia de Enrique IV. Este periodo será turbulento y la ‘Católica’ iniciará movimientos para conseguir la corona. Tras los acuerdos de Toros de Guisando, Isabel se situará como la primera en la línea sucesoria al trono y se producirá otro de los grandes sucesos que tienen como marco la Ciudad del Acueducto, las vistas de Segovia de 1473.

Enrique IV e Isabel acordaron verse en Segovia para restituir la paz en Castilla. En el invierno de ese año, El Rey manifestó la alegría que sentía por este encuentro, negándose a declarar nada en torno a la sucesión de la corona a lo largo de todos los días que ambos hermanos permanecieron juntos en Segovia. Las calles de Segovia fueron testigo de la reconciliación entre ambos hermanos que fueron vistos dando paseos juntos y en numerosos encuentros, hecho que acercó a Isabel al trono castellano.

El Rey murió poco después e Isabel, con una sucesión comprometida que acabará con una guerra civil, decide coronarse en cuanto sabe de la muerte de su hermanastro en Madrid. “Como la princesa que estaba en la cibdad de Segovia sopo la muerte del rey don Enrique su hermano, luego se intituló reyna de Castilla e de León, e fizo por los de la cibdad un cadahalso, dovinieron todos los caballeros e regidores de la cibdad e alzaron en él perdones reales diciendo: Castilla, Castilla por el rey Fernando e por la reyna doña Isabel, su mujer, propietaria destos reynos;e besáronle todos las manos, e conoscieronla por reyna e señora dellos”, relata Hernando del Pulgar en su crónica. Ahora sí, Isabel I era coronada en la iglesia de San Miguel de Segovia y se dirigió al Alcázar para reclamar el Tesoro Real. Isabel fue proclamada reina de Castilla el día 13 de diciembre de 1474, mientras su esposo, Fernando II de Aragón entró en Segovia el día 2 de enero para coronarse y confirmar otro de los pasajes más importantes del reinado, la Concordia de Segovia.

La Concordia de Segovia vino a dejar por escrito algo muy conocido hoy día, que Isabel reinaría con plena potestad sobre Castilla y Fernando sobre Aragón. Se podría decir que la firma del tratado venía a confirmar que Isabel era la única propietaria del reino como heredera. Fernando recibió el título de rey y no quedó solo relegado a consorte, pero en caso de conflicto la última palabra dependería de la Reina, un gobierno conjunto entre los esposos pero que en realidad incluía una cláusula para prevalecer cada uno sobre sus territorios. Muchos años más tarde, la mayoría de personas recuerda el ‘tanto monta, monta tanto’ como el lema oficial de los ‘Católicos’, pero pocos conocen que la confirmación de este acuerdo entre cónyuges, fue ratificada y firmada en Segovia.

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