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CULTURA

Una vida dedicada a Segovia

Alonso Zamora
Alonso Zamora en la Plaza de Medina del Campo
Actualizado 20/01/2018 13:43:54
Sergio Ruíz

Alonso Zamora Canellada es doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Autor o coautor de once libros y más de cincuenta publicaciones, el exdirector del Museo Provincial de Segovia comenta sus nuevos proyectos y da su opinión acerca de la actualidad cultural y patrimonial de la ciudad de Segovia

Alonso Zamora Canellada es doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Autor o coautor de once libros y más de cincuenta publicaciones, el exdirector del Museo Provincial de Segovia comenta sus nuevos proyectos y da su opinión acerca de la actualidad cultural y patrimonial de la ciudad de Segovia

Tras su trabajo como director del Museo Provincial y del Museo Zuloaga, ¿Qué nuevos retos ha tomado?

- Pues el mismo trabajo, al menos en el mismo tipo de cosas, pero liberado de la burocracia que llevan consigo los museos.

¿Existe alguna línea de investigación abierta?

- Si, sigo trabajando con el Acueducto, con investigaciones que se quedaron a medias, ya que hicimos una buena campaña buscando nuevos datos para intentar una nueva reconstrucción del texto de las cartelas dedicatorias. Siempre quedan trabajos, uno sobre ladrillos medievales, que va engordando camino de ser libro y otro sobre San Juan de los Caballeros... Siempre hay cosas, siempre relacionadas con las mismas materias.

También tras su jubilación sigue participando en visitas y ciclos de conferencias

- Sí; no tengo ningún problema en contar lo poco que sé. Es lógico además, la gente piensa que se lee, o publica un libro, o un documento, y ya está, pero no: esto no se acaba nunca, siempre aparecen nuevos datos. Ahora mismo existe más trabajo arqueológico que cuando yo era director de los museos, y aún ha de mejorar. Y eso es positivo ya que se sigue avanzando y cada día se descubrirán y se sabrán más cosas.

¿Cómo valora la inversión en patrimonio con la que cuenta Segovia?

- Bien, aunque es lo mismo de siempre. Las mismas quejas, las mismas respuestas. Todo se repite: la despoblación de los cascos históricos, la restauración que no llega a donde debería, la falta de medios o de gente, la atención oficial, etc., etc. Eso no cambia, al igual que no cambian los edificios que están abandonados y se caen, de los que se pueden ver varios ejemplos. Lo cierto es que ha mejorado, en especial la restauración de iglesias o edificios concretos; pero los edificios aislados necesitan del conjunto, que está siempre pidiendo apoyo.

¿Hay algún periodo con el que tenga más afinidad para realizar sus investigaciones o para fomentar labores de restauración?

- No; además no se debe. Es tan importante el siglo XIX como la Edad del Hierro. Cada conjunto es una representación de lo que sucedió, y lo que nos haya quedado merece siempre cuidado y estudio.

¿Se encuentran con dificultades a la hora de realizar esas labores?

- Entiendo que esas dificultades seguirán siendo las mismas de siempre. En el fondo, la falta de cultura, o de interés cultural.

¿Qué le parecen los nuevos proyectos de restauración que se están llevando a cabo, tanto los relativos a iglesias como por ejemplo la Trinidad o los del Palacio de San Martín?

- El Palacio de Enrique IV es un caso complicado. Es una variante mas de las que pueden presentarse a la hora de la restauración. Cuando yo llegué a Segovia, en el año 1974, empezó la ‘carrera’ entre el Palacio de San Martín, la Casa de Moneda y el Museo Provincial y su filial, el Museo Zuloaga. Eran los tres referentes más importantes del patrimonio en la ciudad, después del acueducto, la Catedral o el Alcázar. Desde 1850 estábamos sin Museo Provincial. Tras una interminable serie de traslados, el edificio finalmente utilizado, la Casa del Hidalgo, no daba más de sí, y las colecciones no cabían. Al final, tras conseguir la donación de la Casa del Sol al Estado, el museo pudo organizarse y se consiguió instalarlo y abrirlo. Como el de Zuloaga, en San Juan de los Caballeros. La Casa de Moneda también echó a andar, incluso con reconstrucciones de la maquinaria original. Los dos proyectos salieron adelante y queda el del Palacio de San Martín, que perdió esa "carrera". Queda sin uso, siendo uno de los edificios de más calidad que tenía Segovia, cada vez más degradado y aparentemente sin una solución clara a la vista. Se ha invertido dinero pero las yeserías siguen sufriendo al aire libre, y la escalera a punto de desplomarse. Y cada día que pase habrá un trozo menos. ¡Esperemos que se consiga algo dentro del siglo!

¿Por tanto cree que a Segovia se le podría sacar mucho más partido en temas de patrimonio?

- Sí, yo creo que sí. Necesitamos que cualquiera que llegue sepa qué hay que ver y cuándo está abierto cada sitio, sin esfuerzos por buscarlo. Tiene que ser algo automático. No hay datos inaccesibles, pero a la gente que llega le cuesta mucho participar en estas cosas, cuando no conoce ni que existen. Si en vez de tener que buscar la hora de apertura de un edificio, se le da un panfleto con todas las iglesias y palacios, con sus horas y sus días y se le recomiendan unos itinerarios que dependan de cuál sea su interés, o del tiempo de que disponga en Segovia, pues es de suponer que entre en esos edificios. Seguramente habría que facilitar mucho más las cosas. Si buscamos que alguien se entere de la Historia o el Arte en Segovia, hay que llevarle de la mano y contárselo. La gente si no, no entra, por no sentir esa necesidad. Entiendo también, en consecuencia, que es mejor que vengan pocos turistas y que aprovechen algo, a que sean miles y que no se enteren de nada: aunque dejen dinero en Segovia, cosa que es evidentemente útil. Desde mi punto de vista, habría que valorar más la calidad que los números de la afluencia. Y si se valoran esos números sobre todo lo demás, habría que empezar por saber a cuántos visitantes puede soportar la ciudad sin sufrir degradaciones. Son temas complicados, los del equilibrio entre calidad y cantidad.

¿Cuál es la salud de los museos de Segovia?

- Es tema complicado, hasta la apertura del Museo Provincial no había habido en Segovia un museo con criterios estrictos de Museología. La Casa del Hidalgo pretendía mostrar una casa pudiente del siglo XV o XVI pero muchos de los materiales guardados no tenían allí posible encaje, por condiciones ambientales, por simple falta de espacio. Entonces, busqué un edificio que permitiese mezclar la Arqueología, la Etnología y las Bellas Artes, para formar un museo diferente a los del entorno. Después de múltiples gestiones, ahí están. La apertura del Museo Zuloaga, la del Provincial y la de la Casa de Moneda, han supuesto el cambio en una situación secularmente lamentable, de falta de dotaciones, de espacio y de personal. Y me siento contento de haber podido colaborar en esos tres procesos, a pesar del tiempo y del esfuerzo que hubo que empeñar para las aperturas. Sigue habiendo carencias, y problemas, pero ahora los museos creo que gozan de una situación mucho más cómoda para poder ejercer sus funciones. Y los suyos han sido seguramente los proyectos más importantes, en cuanto a la conservación del Patrimonio, en la Segovia del XX.

¿Los segovianos visitan los museos o tienen tradición de visitarlos?

- Entiendo que no. La gente no sabe en muchos casos ni dónde están los museos, ni qué hay dentro, ni para qué valen. Antes creía que se debía a la ausencia de señalización y de presencia en los medios; ahora son más "visibles" pero la asistencia debe seguir siendo por el estilo, supongo. Para cada lugar y para cada tipo de museo ha de haber una serie de escalas a seguir. El Prado o el Reina Sofía, al igual que en Segovia el Alcázar o la Catedral son instalaciones cuyas imágenes por sí mismas son ya propaganda y los visitantes se orientan hacia ellas casi sin sentirlo. Fuera de eso, hay gente que va a otros lugares más pequeños, pero en menor medida, sin duda. Aparte de esto, no puedes abrir un museo solamente un día a la semana, como es el caso del Museo Zuloaga. Ni siquiera como parte de un hipotético ahorro. Eso es algo que debería entenderse y repararse de inmediato, ya que no tiene sentido, ni por la conservación de las piezas, ni por la del propio edificio. Y... ¿cuántos segovianos han protestado por ese cierre? Estoy, lógicamente, ya al margen de las cifras oficiales, pero me atrevería a decir que muy pocos. Debe recordarse que el Museo, cuando estaba instalado en la desaparecida iglesia de San Facundo, abría sus puertas solamente los jueves, para que los feriantes pudiesen verlo. ¿Situación incomparable, hoy? No. No hay tradición en el cuidado, o en la visita de estas instituciones.

¿Cómo valora las actividades culturales de Segovia?

- Segovia sigue siendo una privilegiada en ese sentido; se mantiene aquí una actividad que sobrepasa en mucho la de gran parte del entorno, en cantidad y en calidad. Faltarían más caras nuevas entre los asistentes, pero esperemos que eso se cure con un par de generaciones. El avance ha sido notable por ejemplo en la música. En 15-20 años se ha mejorado mucho y eso fomenta la cultura, en general, y fomentar la cultura es la única manera de que alguna vez el hombre pueda vivir en paz con su vecino. Y cada día hace más falta...

¿Se cuenta con los recursos necesarios?

Pues es difícil decirlo, pero desde luego, si se pretende mejorar hay que invertir dinero, tiempo, gente y equipos. Depende esencialmente de los recursos disponibles ya que si no los hay, el avance será nulo o muy limitado. Probablemente los fondos nunca sean suficientes.

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